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El neurocientífico Sam Harris explica en qué consiste el estado mental que llamamos felicidad

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/05/2017

Ya sea que estemos teniendo sexo, jugando un deporte o meditando, esta cualidad de la atención define el gozo de dichas experiencias

Sam Harris es uno de los neurocientíficos más conocidos, debido a sus libros y su presencia en la Red. Harris es  ateo (pero moderado, no tan fanático como Richard Dawkins), ha experimentado con psicodélicos y práctica la meditación (mindfulness). En una aportación para el sitio Big Think Harris responde a la pregunta sobre qué es lo que lo hace feliz, y en su respuesta nos da un modelo funcional de la felicidad que es muy cercano al budismo.

Harris dice que "la ausencia de neurosis, la ausencia de miedo, la ausencia de ansiedad" es lo que lo hace feliz, y esto lo podemos extrapolar a todas las personas. El neurocientífico agrega: "cuando reconoces lo que es la conciencia, cuando esos estados se han desvanecido [la mente] me parece intrínsecamente feliz. Esta intrínsecamente bien, intrínsecamente pacífica e incluso a veces alegre". Esto recuerda la noción budista de que la mente es la causa que precede a todas las cosas y que la naturaleza esencial de la mente, más allá de todo obnubilamiento, es la budeidad, la cual puede definirse como el estado constante que ha trascendido el sufrimiento.

La felicidad de Harris, seguramente influida por el mindfulness, está basada "en sólo darse cuenta del propio ser en el momento presente", sin que esto signifique "estar continuamente en conversación con el propio ser sobre el momento presente y pensando, pensando, pensando incesantemente". Cuando esto se deja, cuando las ruminaciones cesan, "ya sea porque estás meditando, o estás gozando haciendo un deporte, o teniendo sexo", entonces la felicidad surge naturalmente. "En realidad todas las experiencias pico tienen esta característica de que tu atención esta focalizada de una manera no compleja en tu experiencia en el presente. Este estado de la mente yo lo llamaría la felicidad". Lo contrario de la felicidad sería "la autoabsorción neurótica... la ansiedad del futuro o el reproche de lo que no hiciste". En suma, todo lo que nos impide reconocer la realidad del presente. Lo importante de esto es que la felicidad que propone Harris, que tiene claros ecos con el budismo, en gran medida no es contingente a factores externos que impliquen obtener algo del mundo sino que sólo depende de nuestra propia interioridad, de conseguir calmar, concentrar y controlar nuestra mente, de ser capaces de atender a lo que sucede sin proyectar miedos o esperanzas. La felicidad proviene de la mente y se vierte hacia el mundo, del cual recibe una siempre renovada frescura, todo está siempre cambiando, no hay nada a qué agarrarse y eso para la mente es la libertad.

Un recorrido para conocer la apariencia de algunos de los virus más mortíferos y comunes del mundo.

Todos hemos oído hablar de ellas (y con mala fortuna, hemos padecido alguna): enfermedades mortíferas causadas por microscópicos virus. Hay millones de ellos y están presentes en casi todos los ecosistemas. Suelen buscar huéspedes (humanos, animales, plantas) para infectar sus células y reproducirse dentro de estos aunque no todos causan enfermedades.

Aún no se sabe cuál fue su papel en la cadena evolutiva pero son un factor clave en la diversidad genética. Lo cierto es que algunos de ellos son letales para el ser humano y aunque muchos los conocemos no sabemos a ciencia cierta cómo lucen, por ello te presentamos los diez virus más mortíferos vistos desde el microscopio:

 

Influenza

 

 

O gripe estacionaria, una de las más comunes pues puede atacar a cualquier persona a cualquier edad. Hay tres tipos (A,B y C) y varios subtipos y se propaga mediante estornudos. Anualmente se calculan de 3 a 5 millones de casos alrededor del mundo de los cuales entre 250,000 y 500,000 resultan mortales. Curiosamente esta enfermedad es un factor económico decisivo pues una pandemia puede causar abstencionismo y baja en las tazas de productividad además de un gran gasto en la salud pública.

 

Rotavirus

 

 

Una de las enfermedades diarréicas más comunes entre poblaciones de escasos recursos y que cada año causa alrededor de 450,000 muertes de menores a 5 años por falta de acceso a vacunas. Se transmite a través de las heces y por falta de medidas higiénicas.

 

Fiebre Amarilla

 

 

Un virus endémico de África y América Latina transmitido por picadura de mosquitos. No hay tratamiento y su desarrollo suele suceder en dos fases, generalmente las personas se recuperan luego de 3 o 4 días pero aquello que entran en segunda fase pueden morir a los 10. La vacunación preventiva es la mejor medida contra la enfermedad. En 2013 se calculó que hubo entre 84,000 y 170,000 casos y de 29,000 a 60,000 muertes.

 

Sarampión

 

 

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa, causada por un virus que provoca fiebre alta y puede dejar ciego o matar a quien la padece. En 2014 hubo 114,900 muertes relacionadas a este padecimiento. Se puede prevenir mediante vacunación temprana y afecta principalmente a niños pequeños.

 

Hantavirus

 

 

Se contrae por contacto con orina, saliva o excreciones de roedores infectados con él. No existe ningún tratamiento preventivo, sólo queda esperar la detección temprana de la enfermedad (que se manifiesta entre una y seis semanas después de la infección).

 

Hepatitis B

 

 

Una infección vírica que puede derivar en enfermedades crónicas como la cirrosis y el cáncer hepático. Se estima que cada año mueren 686,000 personas como consecuencia de las complicaciones derivadas de este padecimiento, contraído por el contacto con líquidos corporales de personas infectadas. Es prevenible a través de la vacuna.

 

Hepatitis C

 

 

Al igual que la enfermedad anterior, es una infección que ataca directamente al hígado. Se transmite a través de la sangre por mal manejo de equipo médico, falta de esterilización y transfusiones de sangre. Se calcula que hay de 130 a 150 millones de personas infectadas alrededor del mundo de las que 700,00 mueren cada año. Pese a que se dispone de tratamientos para controlar la enfermedad, no existe aún una vacuna eficaz.

 

Rabia

 

 

El mayor foco de transmisión son los perros (aunque varias especies pueden ser portadoras), por ello es fundamental vacunarlos así como recibir la vacuna en contra de esta enfermedad. Se recomienda acudir de inmediato al médico ante cualquier rasguño o mordida sufrido por animales que puedan ser portadores. Cada año 15 millones de personas reciben la vacuna tras ser mordidos o arañados y el 40% son menores de 15 años.

 

Dengue

 

 

Se conocen cuatro variantes de este virus que se transmite a través de la picadura de las hembras del mosquito Aedes aegypti. No existe vacuna contra este virus y sus síntomas suelen ser controlados con paracetamol. Aunque no están bien notificados, la OMS calcula 390 millones de casos de infección cada año.

 

Sida o VIH

 

 

El virus de inmunodeficiencia humana es una de las pandemias más recientes y ha cobrado la vida de millones de personas. Tan sólo en el 2015, la OMS calcula más de un millón de muertes asociadas a él. Se contagia a través de fluidos corporales con suficiente concentración del virus como semen, sangre, secreciones vaginales y leche materna.

Toma las precauciones adecuadas para evitar estas enfermedades. ¿Qué otros virus podrían estar en esta lista?

 

Fuente: OMS.