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Razones para cambiar la frecuencia vibracional de la música que escuchas

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/13/2017

La frecuencia sónica es capaz de afectar positiva o negativamente al individuo en su estado vibracional incluso en la conciencia

En su momento, el increíble inventor y científico Nikola Tesla concluyó que para conocer los secretos del universo era indispensable “pensar en términos de energía, frecuencia y vibración”, es decir, sin importar cuál sea el origen de la materia se trata de una mezcla de energía perceptible para cada uno de los sentidos y capaz de influenciar las frecuencias vibracionales de las personas. 

 

De acuerdo con principios básicos de la ciencia Cymatics y la memoria del agua, las frecuencias afectan frecuencias. Se ha demostrado que la frecuencia del sonido puede moverse a través del agua, la arena o la tierra: es como si alterara directamente las vibraciones de la materia, incluyendo posiblemente el cuerpo. 

 

Inclusive, el doctor Masaru Emoto ha demostrado con sus estudios alternativos que las intenciones simples a través del sonido, emociones y pensamientos pueden moldear dramáticamente la manera en que el agua se cristaliza. En otras palabras, cada expresión a través del sonido tiene una frecuencia que influye en todo su alrededor. 

 

 

Al seguir la lógica de que el cuerpo es 70% agua, la frecuencia sónica es capaz de afectar positiva o negativamente al individuo mismo en su estado vibracional. Entonces, en la naturaleza vibratoria del universo es posible generar efectos positivos o negativos en la conciencia humana. De hecho, algunas teorías –no probadas científicamente– sugieren que el régimen nazi estuvo a favor de determinar cuál es el rango de frecuencia para reducir el miedo y la agresión, y su conclusión fue A=432Hz. Curiosamente, este número ha sido una constante en los patrones matemáticos del universo: se trata del momento en que el universo unifica las propiedades de la luz, el tiempo, el espacio, la materia, la gravedad y el magnetismo con la biología, el ADN y la conciencia. Esto significa que este es el momento en el que nuestros átomos y el ADN empiezan a resonar en armonía con un patrón espiral de la naturaleza, magnificando la sensación de unicidad y conexión. Asimismo, el número 432 refleja también el radio del Sol, la Tierra y la Luna, la precesión de los equinoccios, la Gran Pirámide de Egipto,  Stonehenge y el Sri Yantra, entre otros lugares sitios sagrados. 

 

En palabras de Brian T. Collins, compositor, productor y líder mundial de Celestial Meditation Music, “algunos de los tonos parciales armónicos de A=432Hz 12T5 parecen alinearse con los patrones naturales y también con la resonancia de solitones”. Para él, los solitones necesitan un rango específico para formar una densidad desde el micro hasta el macrocosmos, es decir que se encuentran no sólo en los mecanismos acuíferos sino también en un respiro ion-acústico entre electrones y protones. 

 

De alguna manera, esta frecuencia se relaciona con los centros energéticos más importantes asociados, sorprendentemente, con cada uno de los chakras. Esto significa que los chakras están conectados con los siete rayos del espectro solar, por lo que las notas y las frecuencias terminan siendo las mismas al punto A432Hz, lo cual lo convierte en un punto cósmico. Se trata entonces de una frecuencia armoniosa y hermosa que alcanza el cuerpo, las emociones y el espíritu. 

 

Basta pensar un poco la diferencia entre A432 y A440Hz para notar la distinción en las sensaciones y eventualmente en las creencias y actitudes sobre la vida, e incluso hasta en la reducción de emociones negativas reguladas por la agresión, el estrés o el ego. A continuación compartimos algunas composiciones a A432Hz. 

 

 

 

El neurocientífico Sam Harris explica en qué consiste el estado mental que llamamos felicidad

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/13/2017

Ya sea que estemos teniendo sexo, jugando un deporte o meditando, esta cualidad de la atención define el gozo de dichas experiencias

Sam Harris es uno de los neurocientíficos más conocidos, debido a sus libros y su presencia en la Red. Harris es  ateo (pero moderado, no tan fanático como Richard Dawkins), ha experimentado con psicodélicos y práctica la meditación (mindfulness). En una aportación para el sitio Big Think Harris responde a la pregunta sobre qué es lo que lo hace feliz, y en su respuesta nos da un modelo funcional de la felicidad que es muy cercano al budismo.

Harris dice que "la ausencia de neurosis, la ausencia de miedo, la ausencia de ansiedad" es lo que lo hace feliz, y esto lo podemos extrapolar a todas las personas. El neurocientífico agrega: "cuando reconoces lo que es la conciencia, cuando esos estados se han desvanecido [la mente] me parece intrínsecamente feliz. Esta intrínsecamente bien, intrínsecamente pacífica e incluso a veces alegre". Esto recuerda la noción budista de que la mente es la causa que precede a todas las cosas y que la naturaleza esencial de la mente, más allá de todo obnubilamiento, es la budeidad, la cual puede definirse como el estado constante que ha trascendido el sufrimiento.

La felicidad de Harris, seguramente influida por el mindfulness, está basada "en sólo darse cuenta del propio ser en el momento presente", sin que esto signifique "estar continuamente en conversación con el propio ser sobre el momento presente y pensando, pensando, pensando incesantemente". Cuando esto se deja, cuando las ruminaciones cesan, "ya sea porque estás meditando, o estás gozando haciendo un deporte, o teniendo sexo", entonces la felicidad surge naturalmente. "En realidad todas las experiencias pico tienen esta característica de que tu atención esta focalizada de una manera no compleja en tu experiencia en el presente. Este estado de la mente yo lo llamaría la felicidad". Lo contrario de la felicidad sería "la autoabsorción neurótica... la ansiedad del futuro o el reproche de lo que no hiciste". En suma, todo lo que nos impide reconocer la realidad del presente. Lo importante de esto es que la felicidad que propone Harris, que tiene claros ecos con el budismo, en gran medida no es contingente a factores externos que impliquen obtener algo del mundo sino que sólo depende de nuestra propia interioridad, de conseguir calmar, concentrar y controlar nuestra mente, de ser capaces de atender a lo que sucede sin proyectar miedos o esperanzas. La felicidad proviene de la mente y se vierte hacia el mundo, del cual recibe una siempre renovada frescura, todo está siempre cambiando, no hay nada a qué agarrarse y eso para la mente es la libertad.